Antofagasta: la playa del desierto

La región de Antofagasta suele ser sinónimo de Calama y San Pedro de Atacama, pero la capital regional tiene mucho más para ofrecer que sus salares y el Valle de la Luna. La ciudad de Antofagasta ofrece un paisaje único que mezcla desierto y mar, lo que encanta a sus visitantes, y es una invitación a conocer toda la costa en la que desemboca sus áridas dunas.

Esta ciudad alberga cerca de 300 mil habitantes y está ubicada a 1364 kilómetros de Santiago, a unas dos horas de vuelo aproximadamente. Las principales actividades que se desarrollan aquí son el comercio y la industria, especialmente la exportación de cobre que se realiza en el que es considerado uno de los puertos más importantes del norte de Chile. Pero aquí también se desarrolla el turismo, pues este lugar tiene mucho por dar a conocer.

Antofagasta es un antiguo pueblo destinado a la residencia, primero de los salitreros, y luego de los mineros y sus familiares; cuando la compañía minera Huanchaca se estableció en el lugar por el año 1888. hoy son sólo ruinas destinadas a recordar la época de oro de este lugar y su antigua vocación a la extracción de minerales. De estos años se heredó el antiguo casco histórico de la ciudad, con sus singulares construcciones, las que están declaradas Monumento Histórico Nacional.

Hasta el día de hoy se conserva el muelle de madera construido en 1872 para sacar el salitre de la región, que muy pronto fue destinado a la exportación de minerales, como oro y cobre. Hoy ya no se utiliza, pero es un vestigio de los orígenes de este pueblo. La plaza Colón, centro histórico de la ciudad, ofrece la maravilla de las construcciones de la época, fastuosas por la riqueza que se generaba en este lugar. La antigua Aduana, la Torre Reloj, la Gobernación Marítima, el teatro, la iglesia, la alcaldía; todos estos edificios se mantienen en óptimas condiciones, pero actualmente poseen otras funciones.

Las playas que tiene Antofagasta son otros de sus atractivos, ya que encantan por el color de sus aguas y su extensa longitud. Pero por sobre todo, un punto que llama la atención del visitante, es la conocida “Portada de Antofagasta”, una curiosa formación rocosa en forma de arco que destaca por su gran tamaño.

El borde costero de la región de Antofagasta es una ruta obligada para los turistas que gusten de conocer la forma de vida de una zona, ya que a lo largo de sus playas es posible encontra

rse con caletas de pescadores y pueblos con bellas casas junto a las rocas.

La primera parada está al sur de la capital. Al terminar la Costanera Sur, se encuentra la Caleta Coloso, lugar donde se vive de la pesca, extrayendo una gran variedad de mariscos y pescados de gran tamaño. Aquí está lleno de restaurantes que han puesto las familias de los pescadores, donde ofrecen platos deliciosos preparados con recetas originales que guardan los secretos de familia. También se puede visitar las instalaciones de la Minera Escondida, desde un mirador especialmente ubicado para observar desde altura.

La ruta costera sigue hacia el norte, pasado Antofagasta, 31 kilómetros al norte, donde se ubica la playa Juan López. El nombre de este lugar se debe al primer hombre que habitó en esta zona, antiguamente territorio boliviano. Desde 1862 se asentó con su familia y se dedicó tanto a la pesca como al estudio para la extracción minera, en ese entonces un área pionera en el sector poblado de guaneras. Este balneario posee un paisaje único, ya que aquí pareciera que el desierto es bañado por el mar, sin haber un límite claro entre uno y otro.

Por su ubicación, está protegido de los vientos fuertes, por lo que es también una playa de aguas muy tranquilas e ideales para el baño. Además, sus arenas son muy finas, debido a que están formadas de la arena del desierto, por lo que ideal.

Un poco más al norte, se encuentra la isla Santa María, la cual posee una peculiar geografía marina y rica biodiversidad, lo que sumado al color y claridad de sus aguas, la hace ideal para bucear.

Siguiendo unos 30 kilómetros más hacia el norte está Mejillones, pueblo pesquero que ha llevado esta actividad a nivel industrial, e incluso está construyendo un terminal portuario para transportar sus productos al resto del país. La fauna marina que habita este sector es el principal atractivo, donde es posible ver delfines nariz de botella, pingüinos de humbolt e incluso ballenas jorobadas, una de las especies más grandes. Además, existe una zona conocida como las loberas, donde descansan cerca de 5000 lobos marinos.

El clima de esta región es ideal para hacerla un destino de viaje practicamente todo el año, ya que si bien hacia el interior en el desierto las temperaturas oscilan más de 20°C, en la zona costera la temperatura promedio va desde los 13°C la mínima, y los 28°C la máxima, por lo que ofrece un clima agradable.

Es así como Antofagasta es sólo el punto de partida para conocer los hermosos parajes y las peculiares formas de vida que tiene la gente que habita en las caletas y poblados de los alrededores. La ruta costera es un destino imperdible del norte de Chile, que mezcla de forma única el árido desierto bañado por el inmenso Océano Pacífico.

Carolina Castro

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